Hoy quiero hablaros de lo que me
parece un proyecto muy interesante de cara a lo que puede traernos el dinero
del futuro: El Bitcoin.
¿Será la divisa del futuro?
BitCoin es una cibermoneda o una
moneda electrónica que en realidad no es otra cosa que unsistema monetario p2p que
funciona como una divisa electrónica descentralizada, permite realizar
transferencias entre usuarios sin regulaciones estatales y se puede utilizar
tanto para ahorrar como para comprar productos.
Todos sabemos que el dinero es
cualquier medio de pago generalmente aceptado que puede circular libremente
dentro de una sociedad. Bajo este contexto, el dinero no debe ser
necesariamente físico, mientras cumpla con los requisitos fundamentales de
servir como medio de intercambio, unidad contable e instrumento de conservación
de valor. En mi modesta opinión, muy pronto tendremos que empezar a
enfrentarnos con innovadores medios de pago basados en el dinero electrónico.
El dinero electrónico, también
conocido como e-money o dinero virtual, se refiere al dinero que es
intercambiado únicamente de manera electrónica y requiere la utilización de
redes de computadoras e Internet.
Existen dos tipos de dinero
electrónico. El primero precisará del uso de tarjetas que no existen todavía
pero que serán similares a las tarjetas prepago o a las tarjetas de crédito o
débito. Será como tener la cartilla de ahorros o la cuenta corriente en forma
de tarjeta.
Uno de los proyectos más
ambiciosos en los que llevan embarcadas las entidades financieras desde hace
años ya se empieza a hacer realidad con las tarjetas sin contacto, basadas en
la tecnología “contactless”. Ya se puede pagar sin soltar la tarjeta de la
mano. La Caixa, BBVA y Bankia ya están haciendo las primeras pruebas según he
leído por ahí.
El segundo tipo de dinero
electrónico, y el menos desarrollado hasta ahora, incluye el uso de
dispositivos que funcionan en base a software instalado en computadoras. El
dinero electrónico basado en software está diseñado para realizar pagos a
través de redes de computadoras, principalmente por Internet.
El primer proyecto medianamente
serio de dinero electrónico que conozco es BitCoin, un sistema monetario basado
en redes p2p que funciona como una divisa electrónica descentralizada, permite
realizar transferencias entre usuarios sin regulaciones estatales y se puede
utilizar tanto para ahorrar como para comprar productos.
Bitcoin es una moneda electrónica
descentralizada que fue concebida en 2009 por una persona desconocida que usaba
el pseudónimo de “Satoshi Nakamoto”. Mucha gente piensa que es varón y resulta
chocante que todo lo que ha escrito esté en un inglés perfecto con ortografía
británica y que nunca haya escrito nada públicamente en japonés. Lo único
cierto es que este experto en criptografía ha decidido mantenerse en el
anonimato ocultando su identidad verdadera.
Personalmente soy de la opinión
que esa persona prefirió permanecer en el anonimato porque sabía que estaba creando
algo que puede llegar a ser muy grande, pero que también puede llegar a traer
innumerables problemas. Lo cierto es que la nueva cibermoneda criptográfica está
despertando pasiones y debates enconados en el mundo tecnológico y no me
extrañaría nada que algunos gobiernos empezaran a mirarla con malos ojos por la
posibilidad de que les robe poder y competencias.
Bitcoin es un proyecto
relativamente nuevo que se encuentra en evolución. Por dicha razón sus
desarrolladores recomiendan ser cautos y tratarlo como un software
experimental. No conozco demasiados detalles técnicos del proyecto, pero los
bitcoins representan un concepto de dinero que puede ser superior al de las
monedas tradicionales. La idea que fundamenta Bitcoin es muy brillante. La
naturaleza del dinero se basa simplemente en la confianza, y los bitcoins
podrían sustituir a las monedas actuales con tal de que la gente empiece a
confiar en los bitcoins más que en los euros o en los dólares. Mi opinión es
que la base tecnológica es robusta y que los bitcoins podrían perfectamente
llegar a ser el dinero del futuro.
Las ideas en las que se basa
Bitcoin (criptografía de clave pública, red entre pares descentralizada y
verificación de operaciones basada en un proceso costoso de proof-of-work) y la
manera en que se han combinado son realmente asombrosas.
Actualmente todas las monedas de
uso habitual son emitidas por autoridades emisoras conocidas como bancos
centrales. Solamente un banco central puede tomar la decisión de crear o
destruir dinero, y este tipo de decisiones sobre el volumen total del dinero en
circulación depende de los objetivos concretos de cada banco central.
La idea de una cibermoneda como
Bitcoin no se basa simplemente en la representación electrónica del dinero,
sino también en prescindir de la necesidad de una autoridad central que tenga
el poder total sobre la creación del dinero. Una cibermoneda independiente del
control de los gobiernos puede llegar a tener un éxito arrollador si logra
hacerse con la confianza de una cantidad considerable de personas que la vean
como un tipo de dinero mejor que la moneda de curso legal. Y esto es
precisamente lo que está ocurriendo con Bitcoin.
Nakamoto ideó el sistema para
resolver la dificultad de marcar el tiempo de las transacciones y evitar el
problema del doble gasto y cómo almacenar los historiales de transacciones de
manera eficiente mediante el uso de árboles de Merkle.
La información compartida a
través de la red Bitcoin consta de transacciones de unidades entre cuentas. Es
algo parecido a un sistema de compartición de ficheros como pueda ser
BitTorrent donde los diferentes nodos se intercambian listas de ficheros, pero
que en el caso de Bitcoin intercambia dinero virtual.
Un gobierno podría ser capaz de
paralizar un servidor desde el que se transmite toda la información, pero nunca
podría cerrar una red entre pares mientras existan clientes conectados a la red
en cualquier lugar del mundo. Esta imposibilidad de un bloqueo gubernamental es
una de las fortalezas de Bitcoin: dado que toda la información sobre las
transacciones se encuentra distribuida a través de la red y que hay personas
ejecutando clientes de Bitcoin por todo el mundo, no sería factible para ningún
gobierno ordenar el cierre de Bitcoin, aun cuando pudiera declarar ilegales ciertos
usos del sistema.
Una cibermoneda podría también
empezar a utilizarse como auténtico dinero (medio de intercambio y depósito de
valor) con tal de que las personas lo valoren como tal. Naturalmente, para que
se consolide este tipo de confianza es necesario que la cibermoneda cumpla los
requisitos básicos del dinero (como que sea fácil de almacenar y de
transportar, que tenga una oferta limitada y que sea divisible), y también
necesita hacerse popular dentro de una comunidad de usuarios.
Aunque es cierto que el uso de
los bitcoins como medio de intercambio es todavía bastante limitado, el hecho
de que el precio de los bitcoins en términos de euros o dólares se haya
disparado en los últimos meses ha atraído a mucha gente a la nueva moneda.
Existe sin duda el riesgo de que esta confianza se desvanezca un día si el
proyecto Bitcoin fracasa y cae en el olvido, pero la impresión que tengo ahora
mismo es que la confianza va aumentando en general, pese al revés del virus
ladrón de bitcoins que robó 25.000 BTC a uno de los pioneros y a los problemas
de seguridad que han afectado al sitio de cambio Mt. Gox.
Como el oro, los bitcoins son un
recurso escaso, ya que se generan siguiendo una regla que limita el número
total de unidades que pueden llegar a existir. El número máximo de
bitcoins es de 21 millones, y los bitcoins se producen mediante un proceso
conocido como “minería” (en una analogía evidente con el proceso de extraer oro
de la naturaleza).
Existen sitios web de compraventa
de bitcoins en los que estos pueden cambiarse por dólares estadounidenses,
euros y otras monedas. En la actualidad hay mucha gente comprando bitcoins con
la expectativa de que suban de valor, esperando poder vender esos bitcoins en
el futuro para obtener un buen beneficio. Esta situación es característica de
las burbujas financieras, por lo que es perfectamente posible que Bitcoin acabe
revelándose como una burbuja.
En mi opinión, los bitcoins son
una forma de inversión extremadamente arriesgada. Algunas personas llegan a
acusar a Bitcoin de ser un fraude en la forma de un ardid de Ponzi. Uno puede
comprar mil euros de bitcoins hoy y venderlos dentro de un año, pero el éxito o
fracaso de esa operación dependerá de cómo evolucione el mercado.
Es una forma de inversión que
puede salir bien o mal. Muchas personas pueden comprar bitcoins pensando que
subirán de valor pero es el mismo tipo de apuesta que el de alguien que compre
acciones de una empresa con la esperanza de que su valor suba en el futuro.
Una cosa que me llamó mucho la
atención es que el sistema Bitcoin no permite más que la creación de 21
millones de bitcoins. Automáticamente pensé: ¿Cómo van a dar abasto tan pocos
bitcoins para que todo el planeta pueda usarlos?
Un error conceptual muy común es
que el límite de 21 millones de bitcoins sería de alguna forma un obstáculo
para la consolidación del bitcoin como moneda global, como si hubiera
demasiados pocos bitcoins. Las cantidades en bitcoins, al tratarse de números
puros en formato digital, pueden subdividirse indefinidamente. Se puede decir
que existen 20 millones de bitcoins de la misma manera que se puede decir que
existen 20.000 millones de milibitcoins o 20 billones de microbitcoins (y así
sucesivamente). Así que en ese sentido no hay problema, seguro que los 21
millones de bitcoins pueden ser suficientes para todo el planeta.
El sistema necesita de la
distribución del software específico entre compradores y vendedores. El cliente
de Bitcoin gestiona las direcciones que se utilizan para enviar y recibir
cantidades de bitcoins. Estas direcciones de Bitcoin están compuestas de 34
letras y números que actualmente empiezan por 1 (por ejemplo,
12q4T3xuPaBlOAT3CV1k3nKpApAnJTvXCz, conste que me lo he inventado).
Aun cuando soy bastante optimista
sobre el futuro de los bitcoins, veo algunos problemas potenciales que
podrían hacer fracasar el proyecto. Por un lado, el concepto resulta ser
problemático y no es capaz de despertar confianza hasta que no se profundiza en
el tema y se va conociendo un poco como funciona todo. Existe también el riesgo
que alguien invente otra cibermoneda alternativa que se haga más popular. Y por
último, tengo muy claro que algunos gobiernos intentarán prohibir los bitcoins.
Por ejemplo, ¿cómo controlará hacienda los bitcoins que tenemos para poder
freírnos a impuestos?
¿Podrían los bitcoins alcanzar el
nivel de confianza que los haga viables como moneda? Pues la respuesta es
que tal vez ya lo han hecho.
FUENTE:
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